Agonía me ah gustado mucho, a pesar de que muchas de las cosas que hago no me gustan. Cabe aclarar que yo no soy el personaje de Agonía, ya sabrán porque lo digo. También eh pensado en alargarlo más. Bien aquí les dejo lo que escribí y espero su opinión.
AGONIA
por
Luis Montiel
De pronto mi vida había dado un giro radical, había dejado de ser una vida normal, ahora esta vida había llegado a su fin. Y pensar que hace una semana era un Joven que disfrutaba de la vida al máximo, todo era diversión y ni un solo momento de tristeza y de todas esas estupideces, solo diversión. Ahora todo había cambiado, tal como mi madre decía: “las cosas cambian Miguel, siempre cambian, aunque tu no lo quieras”. Mi madre: la mujer que estuvo día a día luchando por mi, después de haber sido una madre soltera y tener que cargar con el peso de madre y padre con tal de ver feliz a su único hijo y trabajar día y noche para poder llevarle de comer y tenerle un regalo “digno” el día de navidad y en su cumpleaños, a pesar de que su hijo muchas veces fue un desgraciado y estúpido. Me da asco pensar, en este momento, todo el daño que le hice a esa mujer tan fuerte y valiosa. La visión que tenia de mi madre no había sido tan linda como la que ahora tengo, antes para mi ella era una anciana gruñona que no hacia nada mas que graznar y lanzar gritos de anciana amargada, pero ahora, ahora mi visión de ella era distinta, ahora mi perspectiva hacia Carla era diferente. Por fin valoraba a mi Madre. Es muy cierto eso de que cuando pierdes algo te das cuenta de lo que tenias y se que ella a pesar de todo lo que le hice seguirá llorando y le dolerá recordarme, aunque nunca fui un hijo valioso, ella llorara mi perdida una y otra vez. Recuerdo aquella vez que desperté a las tres de la mañana para abrir mi obsequio del 25 de diciembre y me encontré con una bicicleta usada, vieja y de un color morado la cual arroje a la calle esperando que a un vagabundo no le diera vergüenza usar aquella cosa — ¿Que es esta porquería? ¿Crees que yo usare esto? Ni un pordiosero se atrevería a montarse en esta cosa — le grite esa vez, mientras ella frotaba sus manos cansadas y sonreí al mismo tiempo que una lagrima salía por sus ojos. Hasta hace poco comencé a agradecerle, pero todo era mentira, ocupaba dinero. En verdad que asco doy, soy un desgraciado. Por suerte yo soy el que esta en este lugar y no ella. ¿Por qué no la valore? ¿Por qué nunca le dije “Te Amo”? ¿Qué sentirá mi madre en este momento? ¿Cómo puede llorar tanto? ¿Por qué esta triste de haber perdido al monstruo de su hijo, si el nunca la valoro? Todas estas preguntas estarán rondando en mi cabeza valla a donde valla, que se que no será al lugar donde ella piensa, sino al lugar que me merezco, el infierno.
El sonido de un trueno silencio el cementerio y todos aquellos que estaban ahí guardaron silencio por mucho tiempo, menos una persona, mi madre, ella seguía llorando. Las únicas personas que estaba en el cementerio eran mi madre, Susana: la mejor amiga de mamá y que ahora le servía de apoyo ya que la mujer que había dado a luz a este monstruo no paraba de llorar, Isabel: la Joven que cuidaba a mi madre y siempre me reprochaba lo abandonada que la tenia, Laura: una amiga que nunca valore pero que siempre estuvo conmigo y por ultimo dos hombres ajenos: los hombres que habían cavado mi tumba. Hasta ahora descubría que Laura era mi única amiga, ninguno de los supuestos amigos que tenia se habían presentado, ni siquiera Jessica mi novia a la que yo amaba y según ella también sentía lo mismo por mi, ni tampoco Raúl el que decía ser mi mejor amigo. Las únicas personas que yo trataba dignamente se habían evitado la fatiga de presentarse en el funeral y ni siquiera se habían molestado en apoyar a mi madre o preguntar por mí, preguntar que había pasado conmigo, preguntar como es que había muerto, ni siquiera la curiosidad de cómo es que había dejo de respirar. Otro trueno sonó y las nubes grisáceas comenzaron a soltar gotas de lluvia, una gota callo en mi ataúd y de pronto miles cayeron alrededor de el y alrededor de la gente que en realidad me amaba.
Estar muerto te ayuda a pensar, a saber quien eres y que no fuiste.
Hubiera deseado haber valorado a todas estas personas que están alrededor de mi próxima casa, mi tumba, donde pasare todo el tiempo, el tiempo en que mi cuerpo dure, esperando a que mi cuerpo se pudra como la basura que soy.
Los hombres que habían cavado mi tumba se acercaron a Isabel y le susurraron algo al oído, mientras que ella sacaba un paraguas y cubría a mi madre de la lluvia, Isabel asintió con la cabeza y los hombres tomaron unas palas y comenzaron a echar la tierra para cubrir y tapar mi nuevo hogar.
— ¡No! — grito mi madre desgarrando sus pulmones y zafándose de los brazos de Susana y la protección de Isabel.
—Tranquila señora, el estará ahora mucho mejor— le susurro Laura a mi madre con esfuerzo, difícilmente pudo terminar de pronunciar sus palabras, tratando de consolarla y lo logro. Laura había sido una gran amiga para mi madre, como para mí, solo que mi mamá si la valoro.
La foto en blanco y negro, de mi rostro, que estaba en las manos de mi mamá y que en todo el funeral no había soltado salió volando mientras la lluvia la golpeaba y arrastraba por la tierra del cementerio. A mi madre no le importo que la fotografía, que tanto había protegido, se fuera de sus manos ya que sus ojos seguían aferrados a mi ataúd con su rostro envuelto en lágrimas.
Los hombres habían dejado de cavar al ver a mi madre lanzarse hacia mi tumba y cuando mi madre se calmo ellos siguieron arrojando la tierra a mi ataúd. Cada grano de tierra eran como una piedra que trituraba mi ser, mi espíritu, mi alma, mi cuerpo no era nada ahora. Ahora lo único que valía la pena triturar era mi alma, lo que aun me quedaba. Un alma sucia, un alma que ni el diablo desearía para su colección. ¿Quién me aceptaría? ¿Por qué fui lo peor que se pudo cruzar en la vida de Laura y mi madre? ¿A dónde iré? Esa última pregunta no valía la pena hacerla, sabia la respuesta.
La tierra había cubierto toda mi tumba. Los hombres golpeaban la tierra para aplanarla y dejar lista la tumba de la persona más vil del mundo.
Lo lamento tanto, por mi madre, no por mí. Ahora yo no importo y nunca de vi importar. Todo lo que me pasa lo merezco y estoy triste de que esta gran y vil pérdida les haga pasar un mal momento a Laura y a mamá, por ahora, pero lo que resta será mucho mejor, lo prometo. ¿Cómo nunca pude valorar lo que tuve, a la mujer que siempre lucho por mí y a mi única amiga? Solo me importo que la gente que yo creía mis amigos fueran “buenos” para mi. ¿Por qué hasta el fin nos damos cuenta de nuestros errores? ¿Por qué no me das una oportunidad señor de hacer todo otra vez? Lo se… no lo merezco. No merezco vivir dos veces, pero esta agonía que cargo es libre de vivir por siempre.


Que Bonito Texto Amigo
Te Deja Pensando Demasiado
Como Que Al Leer Esto
Me Dan Ganas De Valorar Mas A Todos Mis Seres Queridos.
Muy Bonito Muy Bonito
La Parte De Los Amigos
Me Gusto Mucho, Como Uno Se Da Cuenta Quienes Son LoS Verdaderos Amigos
Esta Genial Luis!
UN 10
jhajha!
Muchas Gracias!!
De hecho eso es justo lo que queria expresar, gracias por todo Amigo!
La verdad esto esta excelente... Una manera de reflexionar sobre cuanto podemos equivocarnos en la vida, dandole mas valor a cosas que realmente no son tan indispensables. Apreciando o depositando nuestra confianza en personas que estan a años luz de valorarnos.
Me gusto mucho en serio! Demuestra tambien de como nos comportamos como hijos con una mujer maravillosa que siempre da todo por nosotros.
Felicidades, muy bueno! =)
Correcto!!
Bere, muchas gracias por pasar y por todo!
Te quiero loquilla!
worales angelito me gusto mucho tu historia eh, esta muy fuerte y profunda, felicidades, me gusta mucho como escribes lo hiciste muy bien, te hace entrar en la historia, y valoras y sientes, esta muy buena felicidades angelito
Uh Norita, que tu digas eso es... Excelente!
Despues de todo lo que lees :)
Te quiero Mucho!